lunes, 6 de abril de 2015

59 años del Colegio y Liceo LatinoamericanoPDFImprimirE-mail

59 años del Colegio y Liceo Latinoamericano
Por Prof. Alejandro Giménez Rodríguez

A mediados de la década del cincuenta del siglo pasado,  Juan Carlos Carrasco y Mauricio Fernández eran dos estudiosos apasionados  por una disciplina que todavía no tenía estudios formales en el Uruguay, como era la psicología. El afán de profundizar en el estudio de la misma desde la educación  los lleva a pensar en la fundación de una institución,  que es nuestro Colegio y Liceo Latinoamericano, nacido en un día como hoy  de hace 59 años.

El mundo vivía un momento de quiebre, apenas pasada una década desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, dividido por el nuevo mapa que se consolidaba con el nombre de “Guerra Fría”. Los días de bonanza económica estaban llegando a su fin y estos dos investigadores pensaron en la concreción de un Preescolar, pionero en nuestro país, como una forma de estudiar a fondo la psicología del niño, “el proceso de Desarrollo Infantil, particularmente en los seis primeros años de vida, y con el propósito de, además,  investigar los factores que incidiendo sobre dicho desarrollo, provocarían los trastornos que, finalmente, se traducirían en perturbaciones en la conducta y el comportamiento”, según señala Carrasco.

La mujer empezaba a incursionar en el mercado laboral, lo que también  era un motivo para emprender la aventura. Así los  dos amigos con el apoyo de sus familias, un 6 de abril de 1956 iniciaban la historia de lo que entonces llamaron “Primer Instituto de Formación Preescolar”, con sólo seis niños en aquella primera sede de Bulevar Artigas 535 entre Joaquín Núñez y Eduardo García de Zúñiga.

En los años siguientes,  la institución abrió su sección Primaria (en 1960), por lo que debió trasladarse a otro local en la misma avenida, casi enfrente, en el número 568, y dos años más tarde el crecimiento motivó la adquisición del actual de la calle Echeverría, hoy edificio Juan Carlos Carrasco, que se amplió años más tarde con el inmueble que lleva el nombre del otro fundador, Mauricio Fernández. 
Desarrollando aspectos vanguardistas para la época, como la expresión plástica, la educación sexual y la escuela de padres, el Latino fue transitando su camino no sin dificultades. La ausencia de sus fundadores entre los años setenta y mediados de los ochenta hicieron que otros tomaran la posta, destacándose la figura del Maestro Roberto Milano, y de un grupo de padres, que como en tantas ocasiones en la vida del Colegio, hicieron lo imposible para que esta propuesta educativa sobreviviera e incluso creciera, con la apertura en 1974 de la sección Secundaria. 
Superados tiempos difíciles, hoy el Latino se proyecta hacia sus seis décadas de vida con el desafío de más de 800 alumnos en sus aulas y un crecimiento edilicio que permita un servicio educativo de calidad, pero con el sello de humanismo que siempre caracterizó a esta casa de estudios. 
Haciendo foco en el educando, el “Plan Roble” de mejora de la gestión educativa plantea la renovación de la propuesta a los nuevos tiempos, sin dejar de ser una institución inclusiva y solidaria. De cara a los sesenta años, que estaremos celebrando dentro de 365 días, y de un milenio lleno de nuevos desafíos.

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